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Una mujer hermosa que roba a altos ejecutivos para lograr una vida mejor; un sacerdote, enamorado apasionadamente de su ama de llaves y atormentado por cargar con el peso del secreto de una mujer de su comunidad; un profesor, veterano de guerra, resentido con la vida y las circunstancias, quien, de la mano de una de sus estudiantes, anhela salir del tedio de su vida. Pero ¿podrán sostener la presión de ser tentados por una prueba de sus más profundos deseos? Sus acciones tendrán consecuencias devastadoras.
En este drama conmovedor del director Colombiano Andi Baiz, la pasión, la violencia y los secretos colisionan cuando sus tres personajes ponen a prueba sus sueños y temores. Provocativa y enigmática, Satanás trata sobre un trío de historias entrelazadas que ilustran la interconexión de eventos en nuestro mundo, y el efecto dominó que las acciones de una persona pueden tener sobre la vida de otro.
Poderosa y gráfica de inicio a final, esta película es un fascinante estudio de causa y efecto el cual aborda temas como el amor, el sexo, el dinero, el poder y la venganza. Por sobre todo la película ofrece un entendimiento sobre las manifestaciones destructivas que emanan a partir del conflicto interno y la dualidad del hombre. La película es un corte amargo de la vida, pero se mantiene en la mente del espectador, generando un diálogo interno. ¿Qué está bien? ¿Qué está mal?
En palabras de su director “Satanás es una película transgresora, pues intenta desenmascarar y desnudar, en vez de disfrazar y cubrir. Es un antídoto a la culpa, a la muerte, al miedo. Es indulgencia, pues es de Satanás que está conformado nuestro ADN. Es visceral, humana, desgarradora, transgresora, elegante, valiente, provocadora.
Los temas que aborda son universales, contienen una violencia que se puede entender y generar en cualquier país del mundo, que no es exclusiva de Colombia.
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Es una violencia más interior, que habla acerca de la naturaleza humana y que tiene que ver con una ansiedad global, con una oscuridad latente en el mundo contemporáneo”.
Es una reflexión sobre el bien y el mal, una radiografía de la naturaleza humana. Somos seres complejos, bicéfalos, múltiples. Todos tenemos un Eliseo por dentro; somos seres capaces de cualquier cosa. Para mí es importante que el arte tenga la libertad de explorar estos temas como el lado oscuro del hombre, del que tanto huimos y que nos da miedo aceptar. Hacer frente a nuestra multiplicidad es un paso más hacia el autodesarrollo y la libertad interna. Satanas hace que nos enfrentemos al adversario que llevamos dentro. Así como Satanás no es propiedad exclusiva de la Iglesia, tampoco el mal es exclusivo de Colombia, el mal somos todos. Satanás es el oponente que nos invita a explorar, a ser curiosos, a replantear las bases de lo establecido y a pensar por nosotros mismos”.
La película de Baiz fue presentada en la pasada edición del festival de San Sebastián donde ganó Mención especial por la actuación de la protagonista Marcela Mar quien encabeza reparto con Damían Alcázar y Blas Jaramillo.
Visualmente, el objetivo que se planteaba el director era contrarrestar el realismo y la visceralidad de la historia con una estética elegante, limpia y austera. La película está filmada de manera muy clásica para que la crudeza del contenido adquiera un significado artístico, alejado de lo morboso. Aunque lo que sucede en la película es bastante fuerte, lo vemos a través de una óptica estilizada. El clímax final, por ejemplo, es casi operístico. La película que se estrena este 24 de julio en España, es un contraste que invita a la reflexión”.
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