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La Constitución está lista y
consta de 444 artículos y 30
disposiciones transitorias. El
presidente de la Asamblea
Fernando Cordero y los
miembros de la Comisión de Redacción,
expresaron sus conclusiones
durante una rueda de prensa realizada
en Manta.
Como una Constitución
garantista y diversa, calificó Ramiro Ávila, uno de los miembros de la Comisión
de Redacción, a la nueva Carta
Magna del Ecuador, está en consideración
de los asambleístas y del país
en general, a través de la pagina web
de la Asamblea Constituyente.
La mayor crítica que se le ha hecho
a la nueva Carta Magna, aprobada
el pasado 19 de Julio y que debe ser
sometida a referendo en septiembre .próximo, es que le da a la figura del
presidente poderes insospechados.
En la que las nuevas atribuciones
del líder izquierdista le permitirían
neutralizar la influencia de los partidos
políticos y grupos económicos tradicionales.
Así lo reseñan no solo miembros
de la oposición sino diversos
analistas, que ven en la nueva
Carta Política una tendencia“hiperpresidencialista” que,
según recuerdan, ha causado en
el pasado serios problemas de gobernabilidad.
Sondeos dan ventaja a Correa para
ratificar las reformas, aunque el
mandatario deberá seguir aplicando
medidas populares para asegurarse
el apoyo necesario en las urnas.
Dos temas en particular, dentro de
muchos, concentran la preocupación
de la oposición. El primero es
que el Presidente puede disolver el
Congreso (solo una vez) en caso de
que se arrogue funciones “que no le
corresponden constitucionalmente”,
previo dictamen favorable de la
Corte Constitucional, y convocar
elecciones anticipadas.
Y el segundo es que el Ejecutivo
asuma la formulación de las políticas
monetaria y cambiaria y la crediticia,
con lo que se queda con muy amplios poderes en materia económica
y financiera.
Para el presidente actual, Rafael Correa,
este punto es vital, pues desde
su época de ministro de Hacienda del
gobierno de Alfredo Palacio sostiene
una disputa por el excesivo poder de
los banqueros en el país.
Mientras tanto, Ramiro Aguirre,
subrayó que en todo momento, observaron
las facultades que
les otorgó el Reglamento
de la Asamblea. “Lo principal
fueron los temas de
fondo que pusimos en conocimiento
del Pleno y que
fueron resueltos como es de
domino general.
Las otras
facultades son formales,
pero que ciertamente tiene
repercusiones importantes
en la redacción de un texto,
esto es evitar repeticiones,
corregir gramaticalmente
bajo normas comunes que
fue lo primero que fijamos,
en total 32 que consideramos
importantes y que
fueron la base para corregir
los textos, reunificarlos, ponerlos
en un contexto más
integral y evitar repeticiones
conceptuales, dijo.
Aclaró que no hubo mutilaciones de
textos, ya que de ninguna manera
pueden violentar la voluntad el constituyente,
lo que hizo fue darle forma
jurídica y consistente a los textos.
MAYOR PODER, MAYOR RIESGO
De aprobarse la nueva Constitución,
el Poder Ejecutivo ampliará
su mandato a varias áreas que en la
Constitución vigente estaban derivadas
a otras instituciones. Por ejemplo,
tendrá como competencia exclusiva“la seguridad nacional, las relaciones
internacionales, el registro de personas,la nacionalización de extranjeros
y el control migratorio, las políticas
económica, tributaria, aduanera, arancelaria
y fiscal, y el comercio exterior y
el endeudamiento”.
También “las políticas de educación,
salud, seguridad social, vivienda,
las áreas naturales protegidas y los
recursos naturales, y el manejo |
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de
desastres naturales; además de que
las que le corresponda aplicar como
resultado de tratados internacionales,
el espectro electromagnético y el
régimen general de comunicaciones
y telecomunicaciones”.
Asimismo, “puertos y aeropuertos,
los recursos energéticos, de hidrocarburos
e hídricos, la explotación de
recursos naturales, como petróleo,
minería, el control y administración
de las empresas públicas nacionales”.
En áreas protegidas, y tendrá más
capacidad para ajustar los presupuestos
de entidades clave, como el
Ejército, cuyo apoyo es crucial para la
continuidad de un mandatario.
Correa, un ex profesor universitario
de economía, ya ha dado algunos
pasos para fortalecer el rol y la presencia
del Estado en la economíaecuatoriana, que depende de las
exportaciones petroleras y agropecuarias
para su subsistencia.
“Es una Constitución hecha
a medida de Correa porque
piensan que se eternizarán en
el poder y no han pensado en
redactar un documento original
como si fuera a gobernar un
opositor”, dijo el asambleísta
socialcristiano Leonardo Viteri.
Analistas creen que la
retórica izquierdista del
líder ecuatoriano tiene
un fin más electoral que
político, y le ha permitido
aumentar su popularidad
a niveles históricos en un
país cuyos presidentes
electos desde 1996 no
sobrepasaron el año y
medio de gestión, acosados
por la presión ciudadana.
Los críticos temen que con sus nuevos“súperpoderes,” Correa decida seguir
los pasos de su aliado el presidente
Hugo Chávez, quien nacionalizó
sectores clave de la economía en su
búsqueda de implantar una economía
socialista.
“No hay sorpresas, sólo refleja la
voluntad de una persona de aprovechar
las circunstancias para hacer su
Constitución,” dijo el político opositor
Jacinto Velázquez.
Aunque desde su llegada al poder en
el 2007 Correa ha atemorizado a los
mercados con su discurso radical sobre
la deuda externa, que podría ser
declarada “ilegítima” según la nueva
carta magna, la contratación petrolera
o los proyectos mineras, por el
momento su política se ha mostrado
pragmática.
Desde el 2000, cuando Ecuador
dolarizó su economía, el país ha
vivido una relativa estabilidad
económica con niveles de crecimiento
en los últimos cinco
años por encima del 3,5 por
ciento anual, según datos del
Banco Central. Pero, en el primer
año de gestión de Correa,
el crecimiento cayó a un 1,96
por ciento por problemas en el
sector petrolero y su carencia
de inversiones, así como por
la paralización del incipiente
sector minero.
Por otro lado, Viteri consideró
que la nueva “Constitución es
totalitaria y le permite al Presidente
meter mano en todo:
desde la propiedad hasta su
libertad, con lo que podrá acumular
poderes”.
La Asamblea Constituyente discutirá
un régimen de transición teniendo
en cuenta que durante el periodo
comprendido entre la realización del
referendo aprobatorio de septiembre
y la convocatoria a elecciones generales
no habrá órgano legislativo,
pues éste fue cesado por la Asamblea
antes de su instauración, en noviembre
pasado.
En caso de que gane el SI en el referendo,
las funciones legislativas las
asumiría la actual Constituyente, de
mayoría oficialista.
Pero si gana el NO, el muy desprestigiado
Congreso cesado volvería al
poder y todo sería como antes.
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